Es raro que lo piense así, pues a pesar de definirme a mi mismo como introvertido (y de confirmar esa definición en la apreciación que otros tienen de mí) durante casi toda mi vida (sé que la primera vez que lo hice por escrito tiene casi 14 años, que es exactamente la mitad de mi vida actual, y que para hacerlo, tuve que sacar esa conclusión varios años atrás), nunca me había detenido a pensar en su funcionalidad o en su causalidad.
Lo pensé primero como una hipótesis producida por el vino y por el hecho de que éste no hubiese bastado para hacerme hablar sobre una mujer perfecta creada con base en las características de varias compañeras de trabajo (y yo que pensaba que ese tipo de temas de conversación se superaba hacia los 15 años... sobre eso puedo hacer otra entrada), ya que con un desinhibidor natural de cortezas pre-frontales, técnicamente tendría menos pena para elegir (y sobretodo, dado el contexto, descartar) atributos femeninos de personajes específicos. Y lo pensé porque, si realmente tuviese algo que no contara por pena y que el alcohol, al desvergonzarme, me haría revelarlo, habría terminado por decir cosas que sin el alcohol me avergonzarían.
¿Y el monólogo interno que tiene que ver allí? Por si solo, nada. Lo interesante estuvo en mi elección ante dicha conversación, que se mantuvo después del vino y a pesar de sentirme animado a hablar. Mi elección fue cambiar de tema y tratar de dejar claro el tema nuevo (que de hecho era más complicado que el anterior) lo más pronto posible para seguir en el plan de escuchar. Claro, el argumento de que uno prefiere no exponerse tanto ante los demás siempre cabe, aunque al final éste nos cobijo a todos, por lo tanto no cuenta como algo personal.
La cuestión es que me interesaba más escuchar a "los" demás (7 mujeres y un hombre) y verles sus reacciones (si, así como el chiste ¿cómo se identifica a un psicólogo en un bar de strippers? porque cuando sale una, es el que le mira la cara al resto del público). Pero solo de regreso a casa, empecé a pensar en porque habría yo de tener tal interés. Y llegué a la conclusión de que quería conocer a los demás en vez de hablar de mi, porque eso lo hago todo el tiempo conmigo mismo. Y de hecho llegué a la conclusión de que mi interés era mucho más egoísta que altruista: no lo hago por escucharte a ti, lo hago para callarme a mí.
Aclaración ontológica y epistemológica: El concepto que manejo de Monólogo Interno es el de una actividad de naturaleza verbal en la que se trasmite un mensaje cuyo emisor, receptor y en muchos casos contenido son una misma persona. La experiencia del Mónologo Interno recibe su nombre del hecho de que al ser una actividad verbal, sigue parámetros comunicativos propios de la lengua en la que se piensa y se ciñe al tiempo que tomaría interpretar un monólogo basado en ese contenido.
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