sábado, 19 de febrero de 2011

Lo conflictivo de algunos conflictos

Al final, solo se postergó la disolución de los fletes. Espero que las pyme de acarreos logren salir adelante y adelantarse a los acontecimientos y más aun espero que los camioneros independientes lo hagan. También espero que jamás se les vuelva ocurrir apelar a los bloqueos de vías y las cargas en falso de mercancía.

Mientras espero, pienso en algunas cosas que este episodio del paro me ha puesto a pensar.

Una de estas es que definitivamente, ningún conflicto es de fácil resolución (sin excepción). Segundo, aunque mi credibilidad en cualquier tecnócrata es baja, debo admitir que el ministro de transporte se anotó un punto conmigo al decir que se llegó a un acuerdo, es decir que las partes salen beneficiadas y aburridas a la vez. Tercero, es una falacia que la mejor forma de resolución de un conflicto es un diálogo... el diálogo es sólo una forma de resolución de conflictos.

Y esta es la parte en la que me pongo trascendental. Para seguir con el hilo, voy a asumir que usted (querido, respetado, detestado u odiado lector o lectora, según aplique) ya sabe o por lo menos tiene una noción de lo que es un conflicto. De ese concepto tan extenso, para efectos de lectura, extraiga aquellos conceptos que se refieren a conflictos interpersonales, es decir, aquellos en los que participa al menos una persona por cada parte en conflicto.¿Ya lo extrajo? Cuando lo haga, pase al párrafo siguiente.

Probablemente, habrá notado que los conflictos interpersonales tienen, por bajito, una cara por cada relación que un ser humano puede establecer con otro ser humano y puede tener tantas variaciones como personas existen y como partes en conflicto haya.También habrá notado que algunos conflictos le parecen más comprensibles que otros, pero que a la postre ninguno es tan claro.

Y he aquí lo primero que me llama la atención: Es más fácil desenredar un conflicto en abstracto (la versión leída de los recientes disturbios en Egipto) o con un puñado de prejuicios que se ha decidido no se van a cuestionar (por ejemplo: la existencia de un ser supremo, la corrupción de un político, una forma de llegar a lo que es justo y correcto). Cuando uno está inmerso en el conflicto (digamos que usted estaba en las calles promoviendo la salida o la permancia de Mubarak en Egipto) o cuando se tiene la mente abierta respecto a los supuestos que se ponen en juego (creencias religiosas, ideologías, valores... o en el caso del reciente paro de camioneros, las condiciones laborales y sus consecuencias) la cuestión se vuelve muchísimo más compleja.

En los conflictos, tomar parte nos acerca más a unos supuestos y mantenerse al margen nos acerca a otros. La verdad es la gran ausente frente a éstos, pero no frente a las consecuencias que el conflicto traerá después (y aun así, tardará en revelarse). Esto no es nada nuevo, pero es muy fácil de olvidar. Y ese olvido es el que después se mezcla con la densa capa de hechos irrelevantes que nubla nuestra memoria día tras día.

No sabemos si nuestros supuestos son correctos (y soy escéptico con respecto a que llegará el momento en que tendremos alguna certeza) pero sabemos que se les juzgará con base en sus consecuencias (a través de varios supuestos de todas las clases). No sabemos si tienen un respaldo en la realidad que se encuentra fuera de nuestro control (y cualquier respaldo que reciban me parecerá verosimil, pero no necesariamente cierto) pero sabemos algo acerca de cómo los hemos elegido (a mi me parece importante saber por qué los elegí, pero no todos los seres humanos funcionan igual).

Al darse a la tarea de resolver un conflicto, me parece importante partir de lo que sabemos y obtener algun conocimiento nuevo sobre lo que no sabemos. Pero eso puede convertirse en lo conflictivo de esta clase de conflictos.

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Este paro también me puso a pensar en qué podemos permitir como sociedad y qué no podemos permitir si queremos crecer como sociedad. Lo primero es que podríamos permitirle a cada ser viviente al que queramos integrar a nuestra sociedad que encuentre en la sociedad un apoyo de calidad en la búsqueda de soluciones a sus necesidades fundamentales. Lo segundo es que podríamos desestimular cualquier acción que impida que al menos UNO de los seres vivientes al que queremos integrar a nuestra sociedad encuentre obstáculos en la búsqueda de soluciones a sus necesidades fundamentales.

Super fácil de resumir, súper complicado de ejecutar... y plagado de supuestos sobre lo que es "nuestra sociedad" y lo que son "necesidades fundamentales". Por si acaso, eso que acabo de expresar es un supuesto consolidado que trataré de cuestionar lo menos posible en adelante.

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Y entonces... a modo de cierre, cómo veo yo los acontecimientos recientes sobre la base de estos supuestos:

Lo primero es que resulta difícil predecir los resultados demostrables de la disolución de los fletes. Hay dos hipótesis centrales: la primera, que se acabarán los camioneros independientes y de pymes y la segunda, que el costo y el tiempo del servicio disminuyen hasta alcanzar una tasa justa y eficiente. Me preocupa que la primera tenga más peso y que se pueda dar como consecuencia de la segunda o peor aún, que se dé sin que la segunda lo haga. Y me preocupa porque los camioneros son miembros de esta sociedad (o al menos a la mayoría le expidieron la cédula en el mismo país que a mí y son los sujetos que nos traen varios de nuestros insumos).

Lo segundo es que, en este caso, no apoyo a las partes directamente involucradas porque ambas amenazan o amenazaron en algún momento el acceso a necesidades o servicios de otras personas. Eso me suena a lo que me parece que no puede permitirse si se quiere construir una sociedad

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¿Rebatible? Por Supuesto.

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